DE PERMISOS Y OTRAS PATRAÑAS

DE PERMISOS Y OTRAS PATRAÑAS

Orlando Luis Pardo Lazo

(TEXTO PUBLICADO ORIGINALMENTE EN EL BLOG DE EMILIO ICHIKAWA EN 2011)

“Quedado”, aquel término sonaba como un bofetón. “Quedado, quedada”: quería decir, un cubano o una cubana que de pronto no regresaría ya más a la patria.

Y fueron miles. Miles de misiones abandonadas a su suerte en todas las ramas inimaginables. Ciencia, deportes, salud, educación, ingeniería, idiomas, cultura, comercio, espionaje, qué sé yo…

Los cubanos simplemente de cuando en cuando nos “quedábamos” en el extranjero. Así en Suecia como en La Patagonia, supongo fuéramos una especie de plaga pegajosa. De ahí lo difícil de creer en nosotros a la hora de darnos visa como turistas. Los cubanos somos la única nacionalidad del planeta que no turistea. No tenemos tanto tiempo para perder.

Sin embargo, ahora las cosas van cambiando al menos a nivel mental. Resulta que en realidad es el Estado cubano el que nos deja botados en el extranjero. No se trata ya tanto de compatriotas “quedados”, como “dejados”.

Por eso nuestro exilio sigue siendo un exilio con todas las de la Ley, bien sea de corte político, económico o acaso meteorológico. Entrar y salir de Cuba no es un derecho ciudadano en la práctica. Es una disciplina cuasi-militar (como militares son los uniformados que nos entrevistan en cada caso). Da miedo hasta declarar en tales oficinas paraconstitucionales. Uno siente que algo debe haber hecho mal en el pasado y que una computadora detectará ese fallo en nuestro wikicurrículeaks

Los Permisos de Salida y de Entrada a Cuba son, ante todo, gobernabilidad. Otra manera de obligarnos a creer en las instituciones locales, además de enriquecerlas un tin. Los Permisos de Entrada y de Salida de Cuba empiezan siendo un jueguito de paternalismos patrios y terminan siendo un complot cruel al punto de lo criminal.

Fernando Delgado, en huelga de hambre hoy en Viena, tras años de patalear en el vacío voluntarista de las embajadas cubanas, es sólo la punta visible de este iceberg post-insular. Fernando Delgado fue cogido en falta por el gobierno de La Habana, aunque ni él mismo sepa cuándo, cómo y por qué. Nadie se lo notificará nunca tampoco, de (mala) suerte que su patria residual pasa ahora de la sospecha a la paranoia. Fernando Delgado está solo en un mar muerto de cubanos y, sin embargo, ha decidido pegar un grito desesperado del que probablemente saldrá perdiendo, pero ese fracaso abusivo será entonces su venganza moral.

La nación cubana parece necesitar de tales recursos límites para sacudirse la modorra materialista que nos embota. Pero, ¿dónde están ahora los llamados mediadores y negociadores entre Dios y el poder político y la ciudadanía de a pie (o de pasaporte)? ¿A quién de nosotros le afecta su dolor allá tan lejos, en un hotel de las antípodas, absortos como estamos en nuestra propia sobrevivencia? ¿Quién arriesgaría así como así sus posibles Permisos de Salida y de Entrada en los próximos años a nuestro país?

La zoociedad cubana parece ningunear tales recursos límites con tal de no toparse cara a cara con su cómplice responsabilidad. Por favor, si es que los Permisos de Entrada y de Salida somos todos nosotros. De hecho, los legitimamos y sufragamos con nuestros viajecitos profesionales y de reunificación familiar. Nuestros respectivos pasaportes cubanos nos incriminan a la par que nos contemplan orgullosos (del MININT escuchad el silencio). Esta huelga de hambre está, pues, patrocinada por el pueblo cubano en pleno: es casi un plebiscito abyecto a favor del ME ESTÁN MATANDO, PERO ESTOY GOZANDO…

En este punto debo parar de escribir, para que mi humillación de “quedado” en Cuba no me obligue a gritar desde adentro un disparate que ponga en peligro mi precaria libertad condicional.

Presentación del libro UBER CUBA (Hypermedia) de OLPL

Este miércoles 20 de Octubre de 2021, a las 5pm Hora de Cuba y Miami, la Editorial Hypermedia hará la presentación oficial de su libro de narrativa UBER CUBA, del escritor cubano exiliado ORLANDO LUIS PARDO LAZO. Participarán en la presentación digital, además del propio autor, el editor-jefe de Hypermedia LADISLAO AGUADO, el periodista JUAN MANUEL CAO (diferido en vídeo desde Miami), el escritor AHMEL ECHEVARRÍA (diferido en vídeo desde La Habana), el escritor y académico cubanoamericano Ph.D. GUSTAVO PÉREZ-FIRMAT y el profesor Ph.D. JOSEPH SCHRAIBMAN de Washington University en Saint Louis. Comparte este enlace en tus redes sociales y entre tus contactos, por favor. Están todos muy invitados a participar con sus comentarios y preguntas en esta presentación exclusiva de la Editorial Hypermedia.

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NOVEDADES

Orlando furioso

Gustavo Pérez Firmat

Octubre 27, 2021

Cuando Orlando me invitó a participar en el lanzamiento de Uber Cuba (Hypermedia, 2021), su gesto me sorprendió, ya que a mí me sobran treinta años para estar en la Generación Cero.

De todas maneras le dije que sí, por amistad y por admiración. Pero una vez que colgué el telefóno, me entró una incertidumbre: ¿cómo se presenta un libro del mejor escritor vivo de Cuba? Y esto no lo digo yo, porque ya lo ha dicho él. No es fácil, aunque el que lo presente, es decir yo, sea el mejor crítico vivo —o muerto— de Cuba. También se podría pensar que el mejor escritor vivo de Cuba no necesita presentación, por mucho que se la merezca. Basta con leer su ficha en Wikipedia. O esa otra que no existe, en Ecured. No obstante, lo prometido es deuda, o es duda, como tal vez diría Orlando. 

La lectura de Uber Cuba me divirtió, me deprimió, me ilusionó, me conmovió, me encabronó, me desconcertó, me deslumbró, pero sobre todo me absorbió. Como soy el mejor crítico de Cuba, el úber de Orlando me hizo pensar en la balsa perpetua de Iván de la Nuez, en la azotea donde se esconde el protagonista de Dime algo sobre Cuba de Jesús Díaz, en el tráiler del loco Beto en Caracol Beach de Eliseo Alberto, en el Boarding home de Guillermo Rosales. Todos estos lugares, no-lugares o des-lugares son Cuba por otros medios. La isla que se repite, como dijo alguien. El sitio en que tan bien mal se está. 


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«Orlando Luis Pardo Lazo ha escrito el libro más políticamente incorrecto de la literatura cubana». Juan Manuel Cao

«En Uber Cuba, un cubano exiliado en Saint Louis abre en canal el cuerpo de la realidad, ese tránsito personal del castrismo al trumpismo». Ahmel Echevarría


La carrocería de Uber Cuba está hecha de 133 pedacitos. Cada uno de ellos, o casi cada uno, relata un viaje de Orlando en úber, como chofer o como pasajero. En ese taxi que son todos los taxis (Uber über Alles), se montan desconocidos de todos los sexos, de todas las edades y de todos los gustos. También viajan figuras célebres, desde el general Arnaldo Ochoa, un tanto avejentado por los tiros, hasta el cardenal Jaime Ortega, maquillado con rímel, que se sienta en el asiento de atrás y empieza a matearse con un profesor cubano de Harvard. 

Otros personajes que concurren a este carro que de todas partes viene y hacia todas partes va son Fina García Marruz, Rosa María Payá, Ricardo Piglia, Rudy Giuliani, Wendy Guerra, Ernesto Cardenal, Nivaria Tejera, la Duquesa de Abrantes (quien, dicho sea de paso, murió en el siglo xviii), Donald Trump (quien, dicho sea de paso, espantado de todo se refugia en Landy), y por último siendo la primera, una preciosa niña que se llama Luna Isabel (en quien Landy, espantado de todo, se refugia). En ese úber, también nosotros, los lectores, hemos cogido botella.

Hypermedia ha catalogado el libro como ficción, en parte porque lo es y en parte porque no lo es. Si fuera solo ficción, tendría menos interés. Si no fuera ficción en nada, igual. Como otros libros de Orlando, este es un compuesto inestable de cuento, crónica, libelo, diario de cabotaje, journal intime y canción desesperada. Furioso o enamorado, o las dos cosas a la vez, Orlando conecta su GPS sin satélite y se lanza a botear por el país que llama, con acierto, The United Sadness of America. Ahí están los expressways de Miami, las calles de Manhattan, las lomas de San Francisco, las praderas de Missouri, los desiertos de Arizona. Se trata de una especie de road movie que no sabemos cómo terminará. O sí lo sabemos: nuestras vidas son los úber que van a dar, etcétera.


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«Orlando Luis Pardo Lazo ha escrito el libro más políticamente incorrecto de la literatura cubana». Juan Manuel Cao

«En Uber Cuba, un cubano exiliado en Saint Louis abre en canal el cuerpo de la realidad, ese tránsito personal del castrismo al trumpismo». Ahmel Echevarría


Si Uber Cuba no fuera un libro tan bien escrito, tan conmovedor, tan repleto de momentos y pasajes brillantes, no me habría producido la tristeza con que me dejó su lectura. Decía que el libro tiene algo de canción desesperada. Y así es. Más allá y más acá de los juegos de palabras, de las ganas de patear o épater, de las alusiones, traducciones y alucinaciones, cunde una tristeza que raya en la desesperación. 

En la escritura de Orlando, como en la de otros, la jodedera es síntoma de jodedura. De tanto trajinar, el úber está desvencijado —la marcha atrás no funciona (grave problema), los frenos están en el piso (más grave todavía) y las luces están fundidas (de noche todos los gatos son Pardo)—, pero aún así el úber coge su ruta y no la abandona. 

Nadie que no sea el mejor escritor vivo de Cuba puede seguir corriendo esta máquina sin estrellarse. 

Dart Center, December 2014

Human Rights and Expression in Cuba: Ted Henken, Miriam Celaya and Orlando Luis Pardo Lazo

Dart Center for Journalism and Trauma. Columbia University.

December 17, 2014 

Ted Henken of Baruch College in conversation with journalist and blogger Miriam Celaya, and writer, artist and blogger Orlando Luis Pardo Lazo.

Moderator:
Ted Henken, Associate Professor of Sociology, Baruch College

Speakers:
Miriam Celaya, journalist and blogger
Orlando Luis Pardo Lazo, writer, artist and blogger