Una cartografía imposible, inactual

Una cartografía imposible, una cartografía inactual

28/01/2022 L’autre Amérique

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Versión en francés

Bajo el efecto de la Meclozina, equivale a ebriedad, somnolencia y cierta sobreiluminación en el paisaje, asumo la escritura de un texto que habla de la obra del escritor cubano Orlando Luis Pardo Lazo (La Habana, 1971). Residente en St. Louis, Missouri, es activista político, bloguero, fotógrafo y bioquímico.

La Cathartes aura deviene imagen ideal para ilustrar las características de su prosa, porque resume contenido, forma, su lenguaje, sus propósitos. Orlando necesita de la carroña, exhumar cadáveres, remover los humores y excrecencias del cuerpo ante la necesidad y la necedad de narrar el espacio público y el entorno de lo privado. Cuanto acontece en su ficción encuentra similitudes en sus textos de opinión, charlas, su obra fotográfica, incluso en su activismo. Hablamos de:

asociaciones donde lo apuesta todo por develar lo político y la política incluso en un relato centrado en el amor de dos seres comunes y corrientes; 

corrosión / ironía / humor a la hora de nombrar; 

los flujos y la flema del discurso donde no es poca la aliteración y la rima, allí la densidad de las ideas manejadas no es ni tóxica ni dificulta la comprensión del texto, una vez descubiertas las claves se entenderá que aquellos juegos verbales entreverados son una suerte de hipervínculos: 

              – La Hanada: Es la pretensión de resumir en una palabra su descripción de una Habana (casi) arrasada por la Revolución de 1959, capital / ciudad / nación de arruinada masa arquitectónica, (casi) vaciada de tradiciones, futuro, sentido;

            – Vocubalario: Es su forma de condensar en una palabra la jerga o vocabulario del Poder, el discurso de la Revolución y su efecto en el habla a ras de la patria; 

su noción del amor, las decisiones y deserciones de sus personajes;

incluso su noción de patria y fidelidad. 

Lo anterior se traduce en varios libros, entre ellos los de narrativa Mi nombre es William Saroyan (Abril, 2006) y Boring home (Garamond, 2009), el blog Lunes de post-Revolución, el libro de artículos Del clarín escuchad el silencio -59 poemas de amor y una canción contrarrevolucionaria- (Hypermedia, 2016), y otros dos en los que hay una frontera imprecisa entre el non-fiction y la ficción: Espantado de todo me refugio en Trump (Hypermedia, 2019), y Uber Cuba(Hypermedia, 2021).

Si se repasa la obra de Orlando se advertirá una progresiva dilución tanto de la ficción como de la historia narrada. Sus libros de cuentos se caracterizaban por la inclusión de personajes, peripecias, un tema (Empezar de ceroCollage Karaoke). Lo narrado tenía principio, desarrollo, final, incluso cifraba una segunda historia. Luego la mayor apuesta se iría desplazando hacia el lenguaje, la estructura, la forma, sin abandonar del todo la historia (IpatríasBoring home). 

Los temas a los que volvió más de una vez fueron el amor, la muerte, la literatura vista cual experiencia vital o mortal (Reinaldo Arenas, Guillermo Rosales, Hemingway, Saroyan, Ezra Pound), la desolación interior frente a un panorama nacional igual de desolado —el referente y la traducción del mismo marcados por lo real o el absurdo—. En esta etapa el lenguaje se vuelve esquizo, telúrico, mordaz, irónico, cínico.

Para resumir hacia dónde ha derivado en tanto escritor, elijo el primer fragmento del cuento ‘Historia portátil de la literatura cubana’ (Boring home): 

“Ipatria piensa que evitar la ficción es lo mínimo para no hacer el ridículo. A propósito del canon local, carraspea y garrapatea en su diario: Cualquier raicilla de ficción es suficiente para que retoñe ese rastrojo estético que los peritos llaman una «una literatura mayor».” 

Ese parece ser su propósito: huir del rastrojo estético para arribar al rastrojo estático, al texto donde (casi) no se narra. Su interés es el desmontaje de cualquier variante de utopía.    

Esa jerga propia se va constituyendo en elemento de mayor protagonismo. No solo es la palabra campeando por su respeto, hay, además, un sonido, una musiquilla. Visto así, Orlando es, y cito, más “barrueco que barroco”. No es la profusión de elementos más o menos descriptivos funcionales o no, sino la suma de irregularidades de (aparente) poco valor.

Pero en Mi nombre es William Saroyan arriba a uno de los momentos más calmados e interesantes de su obra. El registro parece diferir, como si desistiera de su propósito. Es la sobria mezcla de la etapa de formación y la del delirio, quizá porque necesitó simular una biografía extraña: la de Saroyan. Esa biografía estará contaminada con la del autor. Armenia y Cuba se complementan en un constructo particular. 

¿Orlando ha apostado por la memoria, el diario, y por la falsa memoria, el supuesto diario? Sí. Parece ser la pretensión de entender, desplazado, el sentido de la vida mientras registra en un cuaderno lo vivido. Es el (falso) diario como variante de traqueotomía: “Para Ipatria la traqueotomía es un «túnel entre texturas irreconciliables», un «poro de diálisis contra el vacío de la ficción», un «cortocircuito de lo verosímil que abole las fronteras de la verdad». Y así mismo, con aire de monje franciscano y entre comillas, deja constancia escrita en su diario de estas teorías a medias.” (Boring Home)

El libro de cuentos Boring home es el otro momento de singular registro narrativo. Puestos a comparar, la rara paz interior de Mi nombre… tiene un alto punto de fusión. Es un libro dúctil, de una tintura blanca, casi metálica, como el wolframio en su estado más puro. Boring home es un estadio de serenidad diferente. Está situado en el límite, cercano a la ignición.

Ambos libros podrían ser las “impronunciables memorias” de Orlando Luis. Pero allí todo es ficción, allí nada es ficción. Sí, una paradoja. 

Si para Orlando Armenia es “una patria perdida” ante el ejército de ocupación turco que trajo la guerra, y ante la ocupación del territorio nacional por parte del ejército soviético que supuestamente trajo la paz, Cuba es “un país no tan desierto como desertado”. 

Al abrir Del clarín escuchad el silencio… estaremos frente a la prosa apátrida. La suya ha renegado de la ficción literaria en tanto patria del narrador, a lo anterior súmesele la disidencia frente a la ficción del Estado cubano traducido allí en ministros, instituciones, símbolos, comisarios políticos, en Fidel Castro. Y reniega de ellas porque ambas generan o suelen generar consenso, canon (cultural, político). Con este libro parece decirnos: Hasta la decepción siempre, hasta la deserción siempre; antes que el canon, la cámara Canon. 

Si Guillermo Rosales se consideró un exiliado total, quizá Orlando se considere un extremista total. En el libro Espantado de todo me refugio en Trump la voz dispuesta a narrar o entregada a la “crónica y al ensayo”, desde “un cenicero del Mid-West llamado Saint Louis” espeta: “El exilio es eso: una ridiculez neuronal que nos desconecta de nuestra rabia a favor y en contra de la Revolución”.

Este libro es una escritura / criatura reaccionaria en todo sentido. Incluso reniega de cifrar una segunda historia en el texto escrito. Esta es una criatura / escritura con más de una conexión a sus artículos de opinión. Sin apelar a la elipsis, el compromiso de su narrador-personaje también reaccionario es la batalla campal contra todo tipo de totalitarismos ya sea en el espacio postnacional o el privado. Su batalla ha tenido lugar tanto en La Hanada como en un “cenicero del Mid-West”. 

Espantado de todo… lleva la etiqueta NOVELA. Sin embargo, sabiéndolo instaurado ya en el rastrojo estático, ¿tiene sentido preguntarle al libro dónde comienza y termina la ficción? Tampoco es una pregunta útil tratándose de Uber Cuba.

Si en la novela de Edmundo Desnoes Memorias del subdesarrollo Sergio, su protagonista, disecciona a través de la lente de un catalejo, y desde un balcón en La Habana, la realidad cubana, ese progresivo tránsito del Batistato al Castrismo, en Uber Cuba, un cubano exiliado en St. Louis abre en canal el cuerpo de la realidad, ese tránsito personal del Castrismo al Trumpismo. Y lo perpetra a través del espejo retrovisor, a la postre cristal aberrado más que corregido, de un automóvil-catalejo devenido escenario de múltiples encuentros.

El inicio de Uber Cuba se sitúa en una columna para Hypermedia Magazine, su final quedó cristalizado en un libro impreso.  

Una serie de singulares sujetos han quedado reunidas en este libro cual personajes o personalidades mediáticas que, amplificadas por el catalejo o invertidas en el retrovisor, destacan fugazmente en una masa mediática o anónima. Todos terminarán siendo narrados así en La Habana como en St. Louis. 

Missouri, La Habana, dos caras de una misma isla. Un territorio por descubrir aparentemente intangible en la cabeza de Orlando. ¿Se trata de una cartografía imposible, inactual?

Llegados a este punto imagino a Orlando tecleando en su computadora: “mientras más rápido los cubanos borremos la historia, más rápido nos habremos librado de repetirla” (Espantado de todo…). Para él, recordar es represión. Quizá discrepas de esa frase suya, porque recordar es además disentir, plantar batalla. A pesar de lo consignado por él, casi toda su obra necesita de la memoria para prosperar.

Ahmel Echevarría

Une cartographie impossible, une cartographie inactuelle par Ahmel Echevarría

28/01/2022 L’autre Amérique

Version en espagnol

http://www.autreamerique.com/2022/01/18/une-cartographie-impossible-une-cartographie-inactuelle-par-ahmel-echevarria

Sous l’effet de la méclozine, qui provoque une sorte d’ébriété, de la somnolence et une certaine surexposition de ce qui m’entoure, je reprends l’écriture d’un texte qui parle de l’œuvre de l’écrivain cubain Orlando Luis Pardo Lazo (La Havane, 1971). Résident à Saint-Louis, Missouri, il est activiste politique, blogueur, photographe et biochimiste. 

Le Cathartes aura[1] devient le symbole idéal pour illustrer les caractéristiques de sa prose car il résume son contenu, sa forme, son langage, ses objectifs. Orlando a besoin de charogne, d’exhumer des cadavres, de remuer les humeurs et les excréments des corps devant la nécessité et la stupidité de raconter l’espace public et la sphère privée. Ce qui est raconté dans ses textes de fiction entre en résonance avec ses textes d’opinion, ses discussions, son œuvre photographique, et même son activisme. Nous parlons :

Des associations où il mise tout pour dévoiler ce qui est politique et la politique, même dans un récit focalisé sur l’amour de deux êtres communs et courants ;

De corrosion, d’ironie, d’humour au moment de nommer les choses ;

Des flux et du flegme du discours où l’allitération et la rime ne sont pas accessoires, où la densité des idées manipulées n’est pas toxique et ne rend pas difficile la compréhension du texte, où une fois qu’on a les clés, on comprend que ces jeux verbaux qui se croisent sont une sorte d’hyperlien ;

De La Havaine (jeu de mots en espagnol entre Havana et nada (le néant) : c’est la prétention de résumer en un mot sa description d’une Havane (presque) ravagée par la Révolution de 1959, capitale/ville/nation de masse architecturale ruinée, presque vide de tradition, de futur, de sens ;

Du Vocubalaire : c’est une manière de condenser en un mot le jargon ou le vocabulaire du Pouvoir, le discours de la Révolution et son effet sur le langage au ras de la patrie ;

De sa vision de l’amour, des décisions et des désertions de ses personnages ;

Et même de sa vision de la patrie et du bonheur. 

Tout cela se traduit dans plusieurs livres, parmi lesquels les récits Mi nombre es William Saroyan (Abril, 2006) et Boring home (Garamond, 2009), le blog Lunes de post-Revolución, le recueil d’articles Del clarín escuchad el silencio – 59 poemas de amor y una canción contrarrevolucionaria (Hypermedia, 2016), et deux autres textes où la frontière entre la non-fiction et la fiction est floue : Espantado de todo me refugio en Trump (Hypermedia, 2019) et Uber Cuba(Hypermedia, 2021).

[…]

Les sujets récurrents sont l’amour, la mort et la littérature vue comme expérience vitale ou mortelle (Reinaldo Arenas, Guillermo Rosales, Hemingway, Saroyan, Ezra Pound), la désolation intérieure face à un panorama national tout aussi désolé – la référence, comme sa traduction, marquées par le réel et l’absurde. Á ce stade, le langage devient schizophrénique, tellurique, mordant, ironique, cynique. 

[…]

Le Missouri, La Havane, deux facettes d’une même île. Un territoire à découvrir apparemment intangible dans la tête d’Orlando. S’agit-il d’une cartographie impossible, inactuelle ?

J’imagine Orlando en train de taper sur le clavier de son ordinateur : « nous les Cubains, plus vite nous effacerons l’histoire, plus vite nous éviterons de la répéter ». (Espantado de todo…). Pour lui, se souvenir, c’est la répression. Peut-être que vous n’êtes pas d’accord avec cette phrase, car se rappeler c’est en plus s’opposer, se battre. Malgré ce qu’il a déclaré, presque toute son œuvre a besoin de la mémoire pour prospérer. 

Ahmel Echevarría

Traduction Camille Dupont

DE PERMISOS Y OTRAS PATRAÑAS

DE PERMISOS Y OTRAS PATRAÑAS

Orlando Luis Pardo Lazo

(TEXTO PUBLICADO ORIGINALMENTE EN EL BLOG DE EMILIO ICHIKAWA EN 2011)

“Quedado”, aquel término sonaba como un bofetón. “Quedado, quedada”: quería decir, un cubano o una cubana que de pronto no regresaría ya más a la patria.

Y fueron miles. Miles de misiones abandonadas a su suerte en todas las ramas inimaginables. Ciencia, deportes, salud, educación, ingeniería, idiomas, cultura, comercio, espionaje, qué sé yo…

Los cubanos simplemente de cuando en cuando nos “quedábamos” en el extranjero. Así en Suecia como en La Patagonia, supongo fuéramos una especie de plaga pegajosa. De ahí lo difícil de creer en nosotros a la hora de darnos visa como turistas. Los cubanos somos la única nacionalidad del planeta que no turistea. No tenemos tanto tiempo para perder.

Sin embargo, ahora las cosas van cambiando al menos a nivel mental. Resulta que en realidad es el Estado cubano el que nos deja botados en el extranjero. No se trata ya tanto de compatriotas “quedados”, como “dejados”.

Por eso nuestro exilio sigue siendo un exilio con todas las de la Ley, bien sea de corte político, económico o acaso meteorológico. Entrar y salir de Cuba no es un derecho ciudadano en la práctica. Es una disciplina cuasi-militar (como militares son los uniformados que nos entrevistan en cada caso). Da miedo hasta declarar en tales oficinas paraconstitucionales. Uno siente que algo debe haber hecho mal en el pasado y que una computadora detectará ese fallo en nuestro wikicurrículeaks

Los Permisos de Salida y de Entrada a Cuba son, ante todo, gobernabilidad. Otra manera de obligarnos a creer en las instituciones locales, además de enriquecerlas un tin. Los Permisos de Entrada y de Salida de Cuba empiezan siendo un jueguito de paternalismos patrios y terminan siendo un complot cruel al punto de lo criminal.

Fernando Delgado, en huelga de hambre hoy en Viena, tras años de patalear en el vacío voluntarista de las embajadas cubanas, es sólo la punta visible de este iceberg post-insular. Fernando Delgado fue cogido en falta por el gobierno de La Habana, aunque ni él mismo sepa cuándo, cómo y por qué. Nadie se lo notificará nunca tampoco, de (mala) suerte que su patria residual pasa ahora de la sospecha a la paranoia. Fernando Delgado está solo en un mar muerto de cubanos y, sin embargo, ha decidido pegar un grito desesperado del que probablemente saldrá perdiendo, pero ese fracaso abusivo será entonces su venganza moral.

La nación cubana parece necesitar de tales recursos límites para sacudirse la modorra materialista que nos embota. Pero, ¿dónde están ahora los llamados mediadores y negociadores entre Dios y el poder político y la ciudadanía de a pie (o de pasaporte)? ¿A quién de nosotros le afecta su dolor allá tan lejos, en un hotel de las antípodas, absortos como estamos en nuestra propia sobrevivencia? ¿Quién arriesgaría así como así sus posibles Permisos de Salida y de Entrada en los próximos años a nuestro país?

La zoociedad cubana parece ningunear tales recursos límites con tal de no toparse cara a cara con su cómplice responsabilidad. Por favor, si es que los Permisos de Entrada y de Salida somos todos nosotros. De hecho, los legitimamos y sufragamos con nuestros viajecitos profesionales y de reunificación familiar. Nuestros respectivos pasaportes cubanos nos incriminan a la par que nos contemplan orgullosos (del MININT escuchad el silencio). Esta huelga de hambre está, pues, patrocinada por el pueblo cubano en pleno: es casi un plebiscito abyecto a favor del ME ESTÁN MATANDO, PERO ESTOY GOZANDO…

En este punto debo parar de escribir, para que mi humillación de “quedado” en Cuba no me obligue a gritar desde adentro un disparate que ponga en peligro mi precaria libertad condicional.

Presentación del libro UBER CUBA (Hypermedia) de OLPL

Este miércoles 20 de Octubre de 2021, a las 5pm Hora de Cuba y Miami, la Editorial Hypermedia hará la presentación oficial de su libro de narrativa UBER CUBA, del escritor cubano exiliado ORLANDO LUIS PARDO LAZO. Participarán en la presentación digital, además del propio autor, el editor-jefe de Hypermedia LADISLAO AGUADO, el periodista JUAN MANUEL CAO (diferido en vídeo desde Miami), el escritor AHMEL ECHEVARRÍA (diferido en vídeo desde La Habana), el escritor y académico cubanoamericano Ph.D. GUSTAVO PÉREZ-FIRMAT y el profesor Ph.D. JOSEPH SCHRAIBMAN de Washington University en Saint Louis. Comparte este enlace en tus redes sociales y entre tus contactos, por favor. Están todos muy invitados a participar con sus comentarios y preguntas en esta presentación exclusiva de la Editorial Hypermedia.

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NOVEDADES

Orlando furioso

Gustavo Pérez Firmat

Octubre 27, 2021

Cuando Orlando me invitó a participar en el lanzamiento de Uber Cuba (Hypermedia, 2021), su gesto me sorprendió, ya que a mí me sobran treinta años para estar en la Generación Cero.

De todas maneras le dije que sí, por amistad y por admiración. Pero una vez que colgué el telefóno, me entró una incertidumbre: ¿cómo se presenta un libro del mejor escritor vivo de Cuba? Y esto no lo digo yo, porque ya lo ha dicho él. No es fácil, aunque el que lo presente, es decir yo, sea el mejor crítico vivo —o muerto— de Cuba. También se podría pensar que el mejor escritor vivo de Cuba no necesita presentación, por mucho que se la merezca. Basta con leer su ficha en Wikipedia. O esa otra que no existe, en Ecured. No obstante, lo prometido es deuda, o es duda, como tal vez diría Orlando. 

La lectura de Uber Cuba me divirtió, me deprimió, me ilusionó, me conmovió, me encabronó, me desconcertó, me deslumbró, pero sobre todo me absorbió. Como soy el mejor crítico de Cuba, el úber de Orlando me hizo pensar en la balsa perpetua de Iván de la Nuez, en la azotea donde se esconde el protagonista de Dime algo sobre Cuba de Jesús Díaz, en el tráiler del loco Beto en Caracol Beach de Eliseo Alberto, en el Boarding home de Guillermo Rosales. Todos estos lugares, no-lugares o des-lugares son Cuba por otros medios. La isla que se repite, como dijo alguien. El sitio en que tan bien mal se está. 


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«Orlando Luis Pardo Lazo ha escrito el libro más políticamente incorrecto de la literatura cubana». Juan Manuel Cao

«En Uber Cuba, un cubano exiliado en Saint Louis abre en canal el cuerpo de la realidad, ese tránsito personal del castrismo al trumpismo». Ahmel Echevarría


La carrocería de Uber Cuba está hecha de 133 pedacitos. Cada uno de ellos, o casi cada uno, relata un viaje de Orlando en úber, como chofer o como pasajero. En ese taxi que son todos los taxis (Uber über Alles), se montan desconocidos de todos los sexos, de todas las edades y de todos los gustos. También viajan figuras célebres, desde el general Arnaldo Ochoa, un tanto avejentado por los tiros, hasta el cardenal Jaime Ortega, maquillado con rímel, que se sienta en el asiento de atrás y empieza a matearse con un profesor cubano de Harvard. 

Otros personajes que concurren a este carro que de todas partes viene y hacia todas partes va son Fina García Marruz, Rosa María Payá, Ricardo Piglia, Rudy Giuliani, Wendy Guerra, Ernesto Cardenal, Nivaria Tejera, la Duquesa de Abrantes (quien, dicho sea de paso, murió en el siglo xviii), Donald Trump (quien, dicho sea de paso, espantado de todo se refugia en Landy), y por último siendo la primera, una preciosa niña que se llama Luna Isabel (en quien Landy, espantado de todo, se refugia). En ese úber, también nosotros, los lectores, hemos cogido botella.

Hypermedia ha catalogado el libro como ficción, en parte porque lo es y en parte porque no lo es. Si fuera solo ficción, tendría menos interés. Si no fuera ficción en nada, igual. Como otros libros de Orlando, este es un compuesto inestable de cuento, crónica, libelo, diario de cabotaje, journal intime y canción desesperada. Furioso o enamorado, o las dos cosas a la vez, Orlando conecta su GPS sin satélite y se lanza a botear por el país que llama, con acierto, The United Sadness of America. Ahí están los expressways de Miami, las calles de Manhattan, las lomas de San Francisco, las praderas de Missouri, los desiertos de Arizona. Se trata de una especie de road movie que no sabemos cómo terminará. O sí lo sabemos: nuestras vidas son los úber que van a dar, etcétera.


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«Orlando Luis Pardo Lazo ha escrito el libro más políticamente incorrecto de la literatura cubana». Juan Manuel Cao

«En Uber Cuba, un cubano exiliado en Saint Louis abre en canal el cuerpo de la realidad, ese tránsito personal del castrismo al trumpismo». Ahmel Echevarría


Si Uber Cuba no fuera un libro tan bien escrito, tan conmovedor, tan repleto de momentos y pasajes brillantes, no me habría producido la tristeza con que me dejó su lectura. Decía que el libro tiene algo de canción desesperada. Y así es. Más allá y más acá de los juegos de palabras, de las ganas de patear o épater, de las alusiones, traducciones y alucinaciones, cunde una tristeza que raya en la desesperación. 

En la escritura de Orlando, como en la de otros, la jodedera es síntoma de jodedura. De tanto trajinar, el úber está desvencijado —la marcha atrás no funciona (grave problema), los frenos están en el piso (más grave todavía) y las luces están fundidas (de noche todos los gatos son Pardo)—, pero aún así el úber coge su ruta y no la abandona. 

Nadie que no sea el mejor escritor vivo de Cuba puede seguir corriendo esta máquina sin estrellarse.