Mi nombre es William Saroyan

A los doce años escribía mejor que ahora que tengo treinta, salvo que entonces no sabía cómo hacerlo y hoy, sabiéndolo, he perdido la manera, la imaginación y el mundo que había de adquirir realidad por obra mía. La verdad es que no soy escritor y no deseo serlo. Nunca me propongo decir nada. Con seguridad, no es esta la palabra. Yo, Saroyan, no soy el hombre que ha de decirla. Pero sé que está ahí, aguardando a que alguien la diga. Y tengo la esperanza de que alguien querrá hacerme el favor de decirla. Yo soy demasiado haragán.

William Saroyan