Una biblioteca de los libros prohibidos

EL REPORTAJE

Una biblioteca de los libros prohibidos

Malmö alberga el primer catálogo público de obras censuradas y autores perseguidos: de Rushdie y sus ‘Versos satánicos’ a la Nobel Svetlana Alexievich y su crítica a Lukashenko

Ubicada en los archivos municipales de la ciudad sueca de Malmö, la biblioteca Dawit Isaak tiene la misión de sensibilizar sobre las limitaciones de la libertad artística y de expresión
Ubicada en los archivos municipales de la ciudad sueca de Malmö, la biblioteca Dawit Isaak tiene la misión de sensibilizar sobre las limitaciones de la libertad artística y de expresión

NÚRIA VILA

MALMÖ. SERVICIO ESPECIAL

22/08/2021 07:00

A punto de cumplir veinte años encarcelado, el escritor sueco-eritreo Dawit Isaak ostenta el infausto honor de ser uno de los periodistas que lleva más tiempo entre rejas, sin juicio y sin contacto con el exterior, en paradero desconocido en algún lugar de su país natal, Eritrea. Considerado un preso de conciencia y símbolo internacional de la lucha por la libertad de prensa y de expresión, su nombre se ha utilizado para bautizar a la primera biblioteca dedicada exclusivamente a la literatura perseguida y las obras censuradas.

Ubicada en los archivos municipales de la ciudad sueca de Malmö, la biblioteca Dawit Isaak tiene la misión de sensibilizar sobre las limitaciones de la libertad artística y de expresión, mostrando en un mismo sitio miles de libros que en algún momento de la historia y en algún lugar del mundo han sido prohibidos, censurados o quemados, escritos por autores silenciados, amenazados, encarcelados o forzados al exilio.

El escritor sueco-eritreo Dawit Isaak que da nombre a la biblioteca es de los periodistas que lleva más tiempo entre rejas,  sin juicio ni contacto con el exterior, en algún lugar de Eritrea
El escritor sueco-eritreo Dawit Isaak que da nombre a la biblioteca es de los periodistas que lleva más tiempo entre rejas, sin juicio ni contacto con el exterior, en algún lugar de Eritrea CanBarberProductions

Se trata de una colaboración entre el Ayuntamiento de Malmö, la rama sueca de la organización de escritores PEN International, y la Red Internacional de Ciudades de Refugio (ICORN por sus siglas en inglés), una organización independiente de ciudades y regiones que ofrecen refugio a escritores y artistas en peligro, entre las cuales se cuenta esta ciudad del sur de Suecia.

“La iniciativa surgió de la idea de que cuando hay la necesidad de proteger a los artistas, también la hay de proteger su trabajo, el trabajo que los ha puesto en riesgo”, explica a La Vanguardia Emelie Wieslander, jefa de la Unidad de Documentación y Liberta de Expresión del Ayuntamiento de Malmö. “Vivimos en Suecia, creemos que estamos protegidos, damos la democracia por sentada, pero no es así. Y esto es lo que intentamos mostrar”, añade.

El objetivo es “ofrecer la oportunidad al público general y a los investigadores de encontrar literatura a la que en muchos casos es difícil de acceder”, comenta Ulrika Ahlberg, bibliotecaria a cargo de la Dawit Isaak. De momento se ha optado por un formato reducido aprovechando el edificio del archivo municipal, pero existe el proyecto de trasladarla a unas instalaciones de mayor tamaño y ampliar la colección a otras formas de arte, como la música, el teatro y la danza, con el objetivo de “mostrar la censura en todas las formas”, señala Ahlberg.

El objetivo es ofrecer la oportunidad al público general y a los investigadores de encontrar literatura a la que en muchos casos es difícil de acceder

Ulrika Ahlberg, Bibliotecaria

La biblioteca abrió oficialmente en noviembre del año pasado, pero pocos días después las restricciones impuestas por el Gobierno sueco para reducir los contagios de Covid obligaron a cerrar. Ahora se puede visitar, aunque con limitaciones, y está previsto arrancar una campaña de comunicación tras las vacaciones tanto para dar a conocer el proyecto como para pedir la colaboración de los ciudadanos, que pueden sugerir títulos que contribuyan a engrosar la colección. “En algunos casos, encontrar los libros requiere un trabajo casi detectivesco”, afirma la bibliotecaria.

En literatura infantil se encuentra Harry Potter, que en la escuela pública de EE.UU. es de los más prohibidos

Gran parte de la colección actual está aún en proceso de catalogación y se irá poniendo a disposición del público paulatinamente. En total, Ahlberg calcula que poseen unos 5.000 ejemplares, de los cuales unos 3.000 son obras censuradas y, el resto, libros de contexto sobre derechos humanos, diferentes tipos de movimientos sociales, y sobre la situación política de países concretos.

La principal sección de la colección de libros prohibidos es la que cuenta con obras de escritores perseguidos, la mayoría de ellos actualmente en el exilio. Se pueden encontrar ejemplares de autores cubanos como Carlos A.Aguilera y Orlando Luis Pardo Lazo; las iraníes Naeimeh Doostdar y Parvin Ardalan, ambas residentes en Malmö; la hondureña Diana E.Vallejo, también exiliada en Suecia; la rusa Anzhelina Polonskaya, y la premio Nobel de Literatura, Svetlana Alexievich, crítica con el gobierno bielorruso de Aleksandr Lukashenko.

Imagen de la biblioteca
Imagen de la biblioteca

También figura el exagente de la CIA Edward Snowden, exiliado en Rusia desde 2013 por filtrar y revelar la existencia de los programas de vigilancia masiva de Estados Unidos, y un clásico de los libros censurados y los autores perseguidos, los Versos satánicos de Salman Rushdie, quien pasó una década escondido después de que en 1989 el imam Jomeini, entonces ayatolá de Irán, puso precio a la cabeza del escritor, acusándolo de blasfemo. Rushdie dejó de ocultarse a finales de los 90, cuando el Gobierno iraní retiró su amenaza. La biblioteca acoge obras de otros autores que han tenido menos suerte, como la periodista rusa Anna Politkovskaya, crítica con el régimen de Vladimir Putin, que murió tiroteada en el ascensor del edificio de Moscú donde vivía en 2006.

“Al principio tuvimos la discusión de si debíamos centrarnos sólo en autores contemporáneos, pero decidimos apostar por aportar una perspectiva histórica”, cuenta Ahlberg. Así, en la biblioteca se encuentran también obras que fueron censuradas en el pasado. Desde El Capital de Marx hasta el Mein Kampf de Hitler, pasando por Hemingway, prohibido en algunos países por comunista, y el Ulises de James Joyce, por indecente.

Ya se puede visitar
La biblioteca abrió en noviembre de 2020 pero la Covid la obligó a cerrar

Otra de las secciones abarca libros que han sido escritos en prisión o que narran las experiencias de sus escritores en la cárcel, y entre los que se encuentran, por ejemplo, a Nelson Mandela o al kurdo-iraní Behrouz Boochani, que escribió Sin más amigos que las montañas. Escribiendo desde la prisión de Manus a través de mensajes de texto que enviaba a un traductor desde el centro de detención australiano ubicado en Papua Nueva Guinea, en el que pasó cinco años.

Finalmente, la colección de libros prohibidos incluye una sección de literatura infantil, que busca concienciar de que libros que en Suecia y en otras culturas europeas son vistos como perfectamente inofensivos, en otras, quizá no tan alejadas, están vedados. Habrá visitantes que se sorprenderán, por ejemplo, de encontrar aquí a J.K.Rowling. “En Estados Unidos, la colección de Harry Potter es una de las más prohibidas en las escuelas públicas, arguyendo blasfemia y contenido satánico o relacionado con las sectas”, explica Ahlberg.

“Vivimos en Suecia, creemos que estamos protegidos, damos la democracia por sentada, pero no es así”

Todos los ejemplares de la biblioteca Dawit Isaak incluyen un exlibris para dar una idea de por qué está en estas estanterías. “No hace falta tener ningún conocimiento previo –dice Ahlberg–. De forma muy rápida y clara ves cuáles son las razones por las que los libros han sido y siguen siendo censurados”.

A library of forbidden books

NEWS Patsy news REPORT

A library of forbidden books
A library of forbidden books
A library of forbidden books
A library of forbidden books
A library of forbidden books

On the verge of serving twenty years in prison, the Swedish-Eritrean writer Dawit Isaak holds the unfortunate honor of being one of the journalists who has spent the longest time behind bars, without trial and without contact with the outside world, unaccounted for somewhere in his country natal, Eritrea. Considered a prisoner of conscience and an international symbol of the fight for freedom of the press and expression, his name has been used to baptize the first library dedicated exclusively to persecuted literature and censored works.

Located in the municipal archives of the Swedish city of Malmö, the Dawit Isaak library has the mission of raising awareness about the limitations of artistic freedom and expression, displaying in the same place thousands of books that at some point in history and in some place in the world have been banned, censored or burned, written by authors silenced, threatened, imprisoned or forced into exile.

The Swedish-Eritrean writer Dawit Isaak who gives the library its name is one of the journalists who has spent the longest time behind bars, without trial or contact with the outside world, somewhere in Eritrea.

It is a collaboration between Malmö City Council, the Swedish branch of the writers’ organization PEN International, and the International Cities of Refuge Network (ICORN), an independent organization of cities and regions offering refuge to writers and artists in danger, among which is this city in southern Sweden.

“The initiative arose from the idea that when there is a need to protect artists, there is also a need to protect their work, the work that has put them at risk,” he explains to The vanguard Emelie Wieslander, Head of the Malmö City Council’s Free Speech and Documentation Unit. “We live in Sweden, we think we are protected, we take democracy for granted, but this is not the case. And this is what we try to show, ” he adds.

The aim is “to offer the general public and researchers the opportunity to find literature that in many cases is difficult to access,” says Ulrika Ahlberg, librarian in charge of Dawit Isaak. At the moment, a reduced format has been chosen, taking advantage of the municipal archive building, but there is a project to move it to larger facilities and expand the collection to other forms of art, such as music, theater and dance, with the aim to “show censorship in all forms,” ​​notes Ahlberg.

The objective is to offer the general public and researchers the opportunity to find literature that in many cases is difficult to access.

Ulrika Ahlberg, Librarian

The library officially opened in November last year, but a few days later the restrictions imposed by the Swedish government to reduce Covid infections forced it to close. Now it can be visited, although with limitations, and it is planned to start a communication campaign after the holidays both to publicize the project and to ask for the collaboration of citizens, who can suggest titles that contribute to the collection. “In some cases, finding the books requires almost detective work,” says the librarian.

In children’s literature there is Harry Potter, which is one of the most prohibited in public schools in the United States.

Much of the current collection is still in the cataloging process and will gradually be made available to the public. In total, Ahlberg estimates that they have about 5,000 copies, of which about 3,000 are censored works and the rest, context books on human rights, different types of social movements, and on the political situation in specific countries.

The main section of the collection of forbidden books is the one that features works by persecuted writers, most of them currently in exile. You can find copies of Cuban authors such as Carlos A. Aguilera and Orlando Luis Pardo Lazo; Iranians Naeimeh Doostdar and Parvin Ardalan, both residents of Malmö; Honduran Diana E. Vallejo, also exiled in Sweden; the Russian Anzhelina Polonskaya, and the Nobel Prize winner for Literature, Svetlana Alexievich, critical of Aleksandr Lukashenko’s Belarusian government.

Also featured is former CIA agent Edward Snowden, exiled in Russia since 2013 for leaking and revealing the existence of US mass surveillance programs, and a classic of censored books and persecuted authors, the Satanic verses Salman Rushdie, who spent a decade in hiding after Imam Khomeini, then Ayatollah of Iran, put a price on the writer’s head in 1989, accusing him of blasphemy. Rushdie stopped hiding in the late 1990s, when the Iranian government withdrew its threat. The library houses works by other authors who have had less luck, such as the Russian journalist Anna Politkovskaya, critical of Vladimir Putin’s regime, who was shot dead in the elevator of the Moscow building where she lived in 2006.

“At the beginning we had the discussion of whether we should focus only on contemporary authors, but we decided to bet on providing a historical perspective,” says Ahlberg. Thus, in the library there are also works that were censored in the past. From Capital from Marx to My fight of Hitler, passing through Hemingway, banned in some countries as communist, and the Ulises of James Joyce, for indecent.

You can already visit
The library opened in November 2020 but Covid forced it to close

Another section includes books that have been written in prison or that narrate the experiences of their writers in prison, and among which are, for example, Nelson Mandela or the Kurdish-Iranian Behrouz Boochani, who wrote With no more friends than the mountains. Writing from Manus Prison Through text messages he sent to a translator from the Australian detention center located in Papua New Guinea, where he spent five years.

Finally, the collection of forbidden books includes a section on children’s literature, which seeks to raise awareness that books that in Sweden and other European cultures are seen as perfectly harmless, in others, perhaps not so far away, are forbidden. Visitors will be surprised, for example, to find J.K. Rowling here. “In the United States, the collection of Harry Potter it is one of the most forbidden in public schools, arguing blasphemy and satanic content or related to sects ”, explains Ahlberg.

“We live in Sweden, we think we are protected, we take democracy for granted, but it is not like that”

All items in the Dawit Isaak Library include a booklet to give an idea of ​​why it is on these shelves. “You don’t need to have any prior knowledge,” says Ahlberg. You see very quickly and clearly what are the reasons why books have been and continue to be censored ”.

Dawit Isaak, 20 years behind bars

An empty worn wooden chair symbolizes the journalist’s chair that Dawit Isaak has been unable to occupy for 20 years. “His case is a bit strange, because he is not the only writer or journalist who is imprisoned in Eritrea, but his case has never been forgotten, not in Sweden or in other countries,” says Wieslander.


In the late 1980s, Eritrea’s war of independence prompted a twenty-something Isaak to seek asylum in Sweden, where he obtained nationality in 1993. A year later, he returned to his newly independent country, where he founded the independent newspaper Setit. He returned to Sweden but, again, in 2001, he returned to his native Eritrea. That year, Setit published an open letter signed by various political figures criticizing the president and demanding democratic reforms. Months later, the Eritrean authorities banned the independent press and imprisoned the signatories and 17 journalists, Isaak among them.


“When we were discussing the name of the library, we thought that their case truly expresses what kind of literature can be found here,” says Wieslander, adding that they had the blessing and help of the journalist’s family, who lives in Gothenburg. “It is another way to prevent his case from being forgotten and to continue fighting for his freedom.”

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