Habanarias en Vitral, 2004

Habanarias

Orlando Luis Pardo Lazo

Habanaria

Habana ya calci-

nada:

bronca ciudad / aldea muñón,

cirio y pavesa,

décadas des-

cas-

caradas,

tufillo a mito y reguilete ideológico,

monólogo y tragicoro / tocororo falaz,

nostalgia de mármol (blanco / nieve),

borrachera de bronce (esputo / verde),

bombín de odio y cursilería pachanga,

lágrimas de carnaval con cervezón y cadáver

(risitas de cocodrilo con blenococo en el falo),

columnata barrueca antes que barroca,

soportal orinado antes que oriundo,

y demás archi-

textura doméstica

(esta-

tu-

aria);

delantal de madre fisgona,

cartuchera de padre sargento,

hijastra clueca / cloaca:

Habana ya casi

nada.

Yo & Cuba

Cuba, ni aún dándote nada he dejado de serlo:

nada.

¡Y cansa tanto no ser…! que, Cuba,

ya apenas consigo sobrellevar tu parodia

fraterna ahora con ínfulas de fraticida.

Cuba, de pronto desconozco ese jijijí socarrón

que surca tus labios como la estela de una chaveta

a lo magro y estéril de tu geografía aguileña.

No ironices conmigo, Cuba,

y menos aún con mi grandilocuente silencio:

¡si es que ya me desconoces del todo…!

(Ignorante incluso de que I, too, am Cuba:

¿te enteras?)

Y cuanto digas de mí lo habrás dicho de ti

aunque ningún átomo de mi cuerpo, Cuba,

pertenezca al tuyo por el momento.

1900 pesos con 59 centavos dólar:

ése es todo mi capital simbólico.

Con tal herencia voy huyendo

hacia un nuevo siglo y milenio donde, Cuba,

ya apenas consigo sobrellevar tu parodia

paterna ahora con ínfulas de paternalista.

¡De pronto cansa mucho este carrusel de la nada…!

Del monólogo al mausoleo al manicomio

al monólogo al mausoleo y al manicomio otra vez.

Igual no apartes de mí tu cáliz clueco, Cuba,

mas no lo acerques demasiado a mis labios:

¡si es que ya me desconoces del todo…!

(Ignorante incluso de que I, neither, am Cuba:

¿te enteras?)

Mehr Licht…!

No hay luz en casa.

Yo oigo los trenes

(el balido desvalido de los trenes).

Es madrugada y traen vacas al matadero:

allí las electrocutan al mediodía.

Por el momento viajan de pie,

insomnes / desnudas / humilladas antes que cadáveres:

a ciegas.

No hay luz en casa.

Temo por mí

(por los míos que ya no amo),

por la desmemoria que nos enguye

como terrones de nada.

Se descongela el congelador,

se licua la leche,

se corta la carne y sangra:

son los mínimos gajes de nuestra abundancia doméstica.

Mis padres roncan la pesadilla de los justos

mientras yo escribo de pie,

insomne / desnudo / cadáver antes que humillado:

a ciegas.

No hay luz en casa.

Es madrugada y miro afuera:

la persianas son barrotes y el cuarto mudo un cabús.

Yo oigo los trenes

(el balido desvalido de los trenes)

y por el momento ignoro si daré mi nuca a torcer.

Amanece al cabo y miro adentro:

allá lejos pasa mi casa

(bajo los postes muertos y el cablerío),

irreconocible en su oscura luz

fatua.

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