Luis Manuel Otero Alcántara in memoriam

Luis Manuel Otero Alcántara in memoriam

Orlando Luis Pardo Lazo

SUNDAY, MARCH 8, 2020

Luis Manuel Otero Alcántara es un artista cubano, por supuesto, entre otras cosas, porque él mismo ha decidido definirse así. Desde el inicio, esto constituye de facto su más creativa acción de arte performático, no efímero, sino reincidente, al posicionar a su autor conceptualmente en contra del poder-saber de un Estado. En particular, cuando se trata de un Estado totalitario. Y mucho mejor en términos estéticos cuando ese Estado totalitario es amado y acatado por la mayoría de los artistas del mundo libre, quienes legitiman con su complicidad el rótulo de “Revolución” para la Revolución.

Así, estamos ante un escenario exclusivo que un artista provocador tiene el deber de poner en crisis, al precio que sea necesario. Y Luis Manuel Otero Alcántara lo es: un artista y un provocador. Mientras el alto arte cubano continúa acuartelado en las galerías, galeras, groserías y demás bienales del aburrimiento estatal, Luis Manuel Otero Alcántara ha decidido hacerse arrestar 1959 veces por los milicos de verde oliva. Porque su público secreto y selecto es ese y no otros: el oficialado obsoleto del Ministerio del Interior cubano. Porque su lugar no está en los catálogos de vanguardia impresos en tetracromía de importación (y para la exportación), sino en las cárceles contrarrevolucionarias de una nación desaparecida, en medio de la apatía atroz de una ciudadanía sin ciudadanos.

Al respecto, la bandera cubana, usada como mortaja seminal por mí mismo una década atrás, sigue siendo hoy el trapo heroico natural para envolver la bolsa de basura en que Cuba ha convertido a su propio cuerpo, que es, por supuesto, el cuerpo descuartizado del país. Una isla circo, circular, cínica, clínica, donde los luises manueles oteros alcántaras se definen a sí mismos como artistas, como póstumo acto de resistencia local.

Luis Manuel Otero Alcántara es un artista cubano, por supuesto, entre otras cosas, porque, bajo el imperio de la justicia social, como es el caso de la Cuba de Castro, el pueblo en pleno es una obra de arte de un Estado-Papá que lo mismo te da la papa que te da paupau. Léase, que lo mismo te aúpa que te despinga.

El mundo está mirando. Y esa mirada más o menos mediocre-mentirosa-miedosa ocasionalmente puede salvar uno a uno a los siervos del socialismo. Ojalá sea este ahora el caso, y la solidaridad consiga sacar a Luis Manuel Otero Alcántara de su calvario en clave castrista, salvándolo por el momento de la necropolítica de la izquierda insular e internacional. Pero, es esa misma mirada más o menos mediocre-mentirosa-miedosa la que nos condena a los cubanos a continuar uno a uno como siervos del socialismo.

Luis Manuel Otero Alcántara es no sólo una metáfora, sino también una maroma del Mal. Su existencia como cuerpo libre dentro de Cuba es reveladora. En el incinerador de la ideología, su obra cumbre es iluminar. Y, para esta misión emancipadora, en lo personal nunca vi otra alternativa que quemarse.

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