La bolita como criterio de la verdad

La bolita como criterio de la verdad

Orlando Luis Pardo Lazo

FRIDAY, JANUARY 14, 2011

La bolita ayer en Cuba: 19 fijo, 19 y 86 corridos.

Debo jugar más.

Debo ponerle dinero a la bolita.

Mi padre vivió sus últimos diez años de eso. Tenía suerte. Jugaba poquito, pero a muchos números. Apuntaba con varios apuntadores de Lawton. Puede que terminara jugando cerca de cincuenta números al día. “Así cualquiera gana”, lo molestaba yo. Era su entretenimiento terminal. Y eso yo lo respetaba. “Juega, papá, coño, juega más”, le decía: “Juega un día los cien números pa´l carajo, que quiero verle la cara al apuntador…”

Papá. La bolita. El aburrimiento de Lawton. El bodrio de los años noventa en Revolución.

Eso mismo debo hacer ahora yo, cuando la tristeza lo copa todo y parece que no hay salida y que todo todo todo ha sido por gusto porque la gente, mientras más linda y buena, menos se puede entender. Es un maleficio entre cubanos. Los peores hacen mafias y escalan. Los mejores se quedan solos y encallan.

Yo hoy me siento así. Lo único que se me ocurre es jugar. Por lo menos eso está prohibido y violar las leyes siempre es algo vital.

Así que díganme un número, por favor.

Díganme dos.

Tal vez pueda apostarle fuerte a un parlé.

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