TORRES, ESTATUAS, ESTUPIDEZ Y TOTALITARISMO

TORRES, ESTATUAS, ESTUPIDEZ Y TOTALITARISMO

Orlando Luis Pardo Lazo

SATURDAY, AUGUST 26, 2017

Para Ernesto Morales,

que denunció esta columna por ser terrorista.


Las dos estatuas que tenían que caer en los Estados Unidos ya cayeron hace muchísimo tiempo, el 11 de septiembre de 2001, cuando en nombre de Alá tumbaron las dos Torres Gemelas del World Trade Center.

Desde entonces, el resto de las estatuas de Nueva York y del resto de la Unión han ido cayendo solas de costa a costa, por inercia o imbecilidad, por ira izquierdista o decrepitud derechista, y, por supuesto, por puro espíritu anti-capitalista de la academia, la prensa y la intelectualidad norteamericanas: todos conspirando a muerte contra el Imperialismo imaginario Made in USA.

Da igual si ahora ponen o quitan las estatuas de los confederados. Da igual si ahora marchan o matan. Porque las dos estatuas que tenían que caer en los Estados Unidos ya fueron tumbadas y recontratumbadas sin que el ejército estadounidense hiciera nada para prevenirlo, excepto la bufonada anti-talibán de dos guerras groseras que destruyeron precisamente la moral del propio ejército estadounidense.

Pueden dejar en pie las estatuas del KKK. Total, si también Lenin y el Ché Guevara tienen sus dos estatuas en los Estados Unidos. Pueden tumbar de su podio de inmigrantes e intereses a la mismísima Estatua de la Libertad. Total, si lo importante es que casi nadie en los Estados Unidos cree que bajo el capitalismo es posible vivir en libertad.

Lo irreversible es que en los Estados Unidos casi nadie cree que en democracia sea posible la libertad. Y por eso todos andan como locos, a la caza cómplice de sistemas alternativos autoritarios o dictatoriales (como Cuba, Venezuela o Irán) a los cuales el intelectual norteamericano entonces le regala su culo de corazón.

Las dos estatuas que no podían haber caído nunca en los Estados Unidos ya cayeron hace muchísimo tiempo, el 11 de septiembre de 2001. No cayeron: Alá en persona se las tumbó y recontratumbó a los Estados Unidos, como un síntoma definitivo de que hoy ya ha comenzado la gran caída imperial.

A partir de entonces todo ha sido más o menos como una decadencia inercial. Unas estatuas más o unas estatuas menos no importan nada. Las dos que tenían que caer ya cayeron y recontracayeron, sin que el país reaccionara a tiempo ante la guerra a muerte que el resto del mundo hace contra los Estados Unidos, su democracia, y su capitalismo mundial.
En Norteamérica pueden seguir tumbando las estatuas de mentiritas desde sus aparentes pedestales de una punta a otra de la Unión. Total, si las estatuas de verdad ya nunca volverán a permanecer de pie en este país. Porque el coda de la democracia y el capitalismo norteamericanos goza hoy de una perfecta salud socialista en plena fase terminal.

Farewell, freedom.

Y si la esperanza de una resurreción americana iba acaso a llegar, disfrazada delirantemente de un Donald Trump, mucho me temo que llegó demasiado tarde.

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