Uber Cuba 0055

UBERCUBA

Uber Cuba 0055

Orlando Luis Pardo Lazo

Marzo 19, 2019

“Capítulo 1”
(Escrito en el móvil durante 45 minutos de tráfico en hora pico, en un SUV-Uber entre el barrio residencial de Central West End, en el distrito electoral número 1 de la ciudad de Saint Louis, y la prisión federal Missouri Eastern Correctional Center, en el pueblo de Pacific, Missouri.)

El olor de mi barba está contigo. La transparencia color tiempo o color tarde de mis ojos está contigo. La tristeza que no supimos poner en palabras está contigo.

Los jardines de nuestro barrio, refugios antisociales que lucían mucho mejor cuidados que el resto de la nación. Las guaguas, que conectaban como por arte de magia tu portal con el mío. Las escalinatas y chimeneas, cuya función ancestral ignorábamos. Los puentes hecho tierra, suspendidos a punto ya de derrumbe, sobre ríos reumáticos hechos literalmente mierda: mojones maravillosos de una ciudad ocupada.

Todos tiernos, todos aterrados, todos tangibles. Testigos antediluvianos de una Habana que delicadamente desapareció.

Y entonces tu mirada, siempre a punto de lágrimas. Y entonces el sonido del vacío político, que se nos metía por entre la tela metálica de la ventana del patio, mientras hacíamos puntualmente el amor. A la sombra de nuestra eterna mata de mangas cubanas que, sin embargo, no sobrevivió. Y entonces los bigotes como manubrios de un bebé gato caído del cielo. Criatura en blanco y negro, como esta historia. Criatura huérfana en los tiempos sin tiempo de Fidel Castro, como tú y como yo.

No hay de qué preocuparse. Todo estará siempre contigo. Pase lo que pase, no te olvides de esas tres palabras que, tarde y todo lo que tú quieras, por fin te las dije yo: todo, siempre, contigo.

Allí no se nos quedó ni un solo objeto, ni una sola memoria atrás. En Cuba no dejamos abandonado a nada ni a nadie. De los cementerios se sale desnudo o no se sale.

Así que a pesar de todo fuimos buenos, muy buenos. Atrevidos y transparentes como un rayo de sol. Solos en cuerpo y alma ante la dictadura cubana. Humanos, excepcionalmente humanos excepto, por supuesto, para con nosotros mismos. La maldición de ser un espejo es esa: no verse nunca a uno mismo. 

Pero eso era inevitable. De manera que tampoco tiene sentido arrepentirse, ni mucho menos ponernos a pedir perdón. El tiempo se acabó, medio siglo antes de llegar al futuro. Lo supimos desde el inicio. Lo sabíamos incluso medio siglo antes del inicio.

No hay amor verdadero que no sea un desastre. Todo lo indetenible tiende tranquilamente hacia su devastación. No dejemos que el dolor nos deje tan indolentes, al punto de que no podamos ser felices de nuestra propia devastación.

Alcé mi móvil a los cielos segregados del Mid West norteamericano y marqué el número de la Embajada de la tiranía cubana, en la capital de los Estados Unidos.

202-797-8518.

Me dio timbre, como de costumbre. Pero esta vez todo sería diferente. También tú y yo.

Uber Cuba 0054

UBERCUBA

Uber Cuba 0054

Orlando Luis Pardo Lazo

Marzo 16, 2019


El taxista del Uber era un políglota de UPenn. Y, como buen asalariado estatal, quería demostrármelo a toda costa. Y no se le ocurrió otra cosa que decirme “long live the Cuban revolution” en cuantos idiomas decía saber o a esa hora le dio por inventar.

―Viva a revolução cubana.

―Longue vie à la révolution cubaine.

―Es lebe die kubanische Revolution.

―Lunga vita alla rivoluzione cubana.

―Visca la revolució cubana.

―Lank leef die Kubaanse rewolusie.

―Long lifa á Kúbu byltingu.

―Jetojeni revolucionin kuban.

―Luze bizi Kubako iraultza.

―Živela kubanska revolucija.

―Dlouho žije kubánská revoluce.

―Trăiască revoluția cubaneză.

―Nech žije kubánska revolúcia.

―Elagu Kuuba revolutsioon.

―Mabuhay ang rebolusyong Cuban.

―Niech żyje kubańska rewolucja.

―Maireann réabhlóid Chúba go fada.

―Eläköön Kuuban vallankumous.

―Ζήτωηκουβανικήεπανάσταση.

―Yaşasın Küba devrimi.

―Uzun yaşamaq Kuba inqilabı.

―Gidi igbesi aye Cuba.

―Ogologo oge Cuban na-ebi.

―Waqti dheer ku nool yihiin kacdoonka Cuban.

―Няхай жыве кубінскую рэвалюцыю.

―Lang leve de Cubaanse revolutie.

―Кубын хувьсгал урт удаан амьдрах.

―Långt lever den kubanska revolutionen.

―Да здравствует кубинская революция.

―Lang lev den cubanske revolusjonen.

―Да живее кубинската революция.

―Long urip revolusi Kuba.

―ҰзақөмірсүріпКубалықреволюция.

―Éljen a kubai forradalomban.

―E ola mau i ka hanana Cuban.

―Jgħixu ħajjin ir-rivoluzzjoni Kuban.

―Faʻaola umi le feteʻenaʻi Cuban.

―Yn byw’n hir chwyldro Ciwba.

―Kubalik inqilob uzoq yashaydi.

―Sống lâu cách mạng Cuba.

―Lila cicing revolusi Cuban.

―ಕ್ಯೂಬನ್ಕ್ರಾಂತಿಯದೀರ್ಘಕಾಲಬದುಕಬೇಕು.

―የኩባአብዮትረጅምዕድሜይኖራል.

―Կուբայիհեղափոխությունըերկարժամանակկտեւի.

―লম্বাকিউবানবিপ্লববাস।.

―ક્યુબનક્રાંતિલાંબાસમયસુધીજીવેછે.

―យូររស់នៅបដិវត្តន៍គុយបា។.

―დიდხანსცხოვრობენკუბისრევოლუცია.

―क्यूबाकीक्रांतिमेंलंबेसमयतकजीवितरहें।

―ลองการปฏิวัติคิวบาสด

―கியூபாபுரட்சிநீண்டகாலமாகவாழ்கிறது.

―古巴革命万岁.

―쿠바혁명은오래살았습니다.

―キューバ革命を長生きさせる。

―.תחיהמהפכההקובנית

―.تحياالثورةالكوبية

―.زندهبادانقلابکوبا

―ມີຊີວິດຢູ່ດົນນານການປະຕິວັດCuban.

―Long ကကျူးဘားတော်လှန်ရေးနေထိုင်ကြသည်။

Entonces el chofer-profesor de UPenn me preguntó que cómo se decía esa misma frase en “cubano”.

Como ustedes comprenderán (y, por favor, me perdonan la descortesía: ¿qué pensarán ahora de nosotros en las universidades norteamericanas?), mi respuesta al Uber-políglota es simplemente impublicable.

Uber Cuba 0053

UBERCUBA

Uber Cuba 0053

Orlando Luis Pardo Lazo

Marzo 14, 2019


Hoy, jueves 14 de marzo de 2019, a las 10 y 10 de la mañana Missouri, cojo un taxi Uber y me dirijo, como si fuera lo más natural del mundo, a hacer mi entrevista para la ciudadanía. 

La Ciudadanía con mayúsculas, se sobreentiende. No hay que especificar mucho más: es la única Ciudadanía que existe como tal en el mundo.

Tengo sentimientos muy encontrados al respecto. Estoy hecho un viejo. Euforia, depresión. Patria es bipolaridad. Soy el último de los mohicubanos.

Le pido al chofer que por favor quite la música y las noticias del radio. Es demasiado joven. Igual le prometo no 5, sino 50 estrellitas en el App de Uber si me permite viajar en silencio, ese privilegio que en los Estados Unidos cae en la categoría de los milagros. Todos hablan de todo con todos, todo el tiempo. Así matan el tiempo, que es dinero. Así se mantienen mínimamente cuerdos en medio de la esquizofrenia del capital.

Creo en mi corazón que es un disparate darle la ciudadanía norteamericana así como así a quienes, como yo, alguna vez fuimos ciudadanos cubanos. Toda vez sujetos totalitarios, siempre seremos sujetos propensos de totalitarismo. No nos merecemos la gracia de la libertad sin haberla por lo menos luchado. Total, no sabremos ni aprovecharla. 

Trauma, tristeza. Exilio es indeterminación: una cubanía cuántica. Los cubanos deberíamos, como las ballenas antes de morir encalladas, devolver masivamente nuestros pasaportes norteamericanos.

¿Cuál es la ley suprema de la nación? ¿Cuál es el sistema económico de los Estados Unidos? ¿En qué consiste el estado de derecho? ¿Qué es lo que evita que una rama del gobierno se vuelva demasiado poderosa? ¿Cuáles derechos pueden ejercer todas las personas que viven en los Estados Unidos? 

Dan ganas de gritar. De tirar piñazos y patadas. De coger por el cuello al americanito snowflake que maneja lampiñamente su taxi. 

Mierda de examen de naturalización para el que he estudiado como el analfabeto cívico que soy, que somos. Ninguna de esas cien preguntas pudimos preguntarlas ni contestarlas jamás en Cuba. Ahora es que me doy cuenta de lo que tenía que darme cuenta desde mi infancia imbécil y feliz: la Cuba de los Castros, con Castros o sin Castros, nunca fue ni será un país.

¿Cuáles promesas usted hace cuando se convierte en ciudadano de los Estados Unidos? ¿Mediante cuáles maneras los ciudadanos americanos pueden participar en su democracia? ¿Cuál es una razón por la que los colonos vinieron a América? ¿Qué grupo de personas fue traído a los Estados Unidos como esclavos? 

La respuesta es obvia. Nosotros, los patriotas sin patria: paisanos sin paisaje, los parias del paraíso.

Mencione una guerra en la que pelearon los Estados Unidos durante los años 1800. La Guerra Hispano-Americana, por supuesto. La guerra que los Estados Unidos deberían de pelear otra vez en el siglo XXI, anagrama de XIX, ahora ya no para liberar a Cuba sino para reconquistarla para el carajo.

Durante la Guerra Fría, ¿cuál era la principal preocupación de los Estados Unidos? La misma que debería ser ahora la preocupación principal de los Estados Unidos: el comunismo.

Mencione una tribu de indios americanos en los Estados Unidos. La madre del que mencione ahora al pueblo Cheroquí, Navajo, Sioux, Apache, Iroquois, Seminola, o incluso Inuit. Los indios somos aquí nosotros, los cubanos con plumas de papagayos que ni hablan ni dejan hablar. 

Y, para rematar: ¿Dónde pinga está la Estatua de la Libertad?

En Liberty Island, compañeros y compañeras, en la Isla de la Libertad. Allí la tenemos clavada en el alma, ese armatroste, esa invención invisible pero invencible: mármol de la desmemoria, mojón metafísico, grosería geográfica, patética poesía de una patria sin patricios. Cuba como la pura plebeyidad.

―La Estatua de la Libertad ―me gustaría decirle a mi joven Uber-taxista en español de Degrassi High School― se empina en la bahía bárbara de ninguna parte. Contra ese paredón nos desaparecieron a los desaparecidos cubanos. Con la tea incendiaria de su antorcha atroz nos dieron contracandela comunitaria por el culo inconstitucional de todos y para el mal de todos. 

Nunca mejor dicha la palabreja de la prueba que ningún cubano debería de aprobar: nos “naturalizamos” en los Estados Unidos porque somos, precisamente, un pueblo descojonadamente desnaturalizado.