La más reciente rehén de la revolución castrista

Tania Bruguera, la más reciente rehén de la revolución castrista

Orlando Luis Pardo Lazo

15 abril 2015

Tania Bruguera en una representación de "El Susurro de Tatlin No. 6" en Nueva York (Chicago Art Magazine)
Tania Bruguera en una representación de «El Susurro de Tatlin No. 6» en Nueva York
(Chicago Art Magazine)

Ha sido un pequeño paso para los cubanos, pero un gran salto para la cubanidad. Justo cuando más apoyo logístico y propagandístico se le está dando en las Américas a la dictadura de los hermanos Castro —incluido el entreguismo del presidente Barack Obama—, el pasado lunes 13 de abril, al mediodía, varias ciudades del mundo se solidarizaron con la causa pro-democrática cubana, encarnada en la artista del performance Tania Bruguera, la más reciente rehén del régimen retrovolucionario.

En pleno Times Square de Nueva York, pero también en museos, galerías y plazas de San Francisco, Chicago, Roma y Amsterdam, entre otras, se manifestaron pacíficamente decenas de artistas y activistas, críticos y curadores de arte, en general profesionales y estudiantes cada vez más sensibilizados en contra de la barbarie incivil cubana.

Se trató de un remake de “El susurro de Tatlin #6”, una intervención de “arte útil” de la cubana Tania Bruguera. Es el mismo performance por el cual, tras ella ejecutarlo de manera sorpresiva durante la 10ma. Bienal de La Habana, casi la expulsan de Cuba en marzo de 2009, impidiéndole luego durante varios años la entrada a su propio país. Y es el mismo performance que ella trató de reeditar el 30 de diciembre de 2014 en la Plaza de la Revolución, y que fue abortado por la Seguridad del Estado, cuyos agentes arrestaron a Tania Bruguera y a parte del público que asistió o iba a asistir.

Como consecuencia, a esta artista de prestigio internacional le han abierto un proceso judicial en Cuba y ha sufrido incontables interrogatorios de la policía política. Como plusvalía despótica, le han invalidado su pasaporte y Tania Bruguera, que reside desde hace años temporalmente en el extranjero, no ha podido regresar a su apartamento de Nueva York, donde tuve el privilegio de conocerla en persona y escuchar en vivo los sueños civiles de esta muchacha de 46 años cuyo espíritu estético jamás envejece.

Hans Haacke, durante la lectura del manifiesto en Times Square en favor de Tania Bruguera (Twinesocial)
Hans Haacke, durante la lectura del manifiesto en Times Square en favor de Tania Bruguera (Twinesocial)

Asistieron y fueron protagonistas de este performance mundial los reconocidos Hans Haacke, Pablo Helguera, Nikki Columbus, Paul Ramírez Jonas, Ahmet Ögüt, Dread Scott, Claire Bishop, Roselee Goldberg (la fundadora de Performa) y hasta el comisionado de asuntos culturales de Nueva York, Tom Finkelpearl.

El evento fue coordinado por Creative Time y su directora Anne Pasternak, con el apoyo de Ai Weiwei, Cuauhtémoc Medina, el Museo de Arte Moderno (MoMA) y el Guggenheim, entre otras personalidades e instituciones de primer nivel en el arte contemporáneo.

Pero, en “El susurro de Tatlin #6”, todos son iguales entre los iguales, sean de una clase social de élite o trátese del más común de los ciudadanos que entra o sale del subway. Precisamente este performance consiste en una recuperación de la voz de aquellos a los que se les ha secuestrado la voz: cada quien cuenta con uno y sólo un minuto de tribuna abierta, durante el cual puede ejercer libremente en público su derecho inalienable de expresión. Es una idea artística simplísima. Y por eso mismo es tan explosiva. Porque en la Cuba igualitaria, bajo la bota brutal del Estado, lo único que no se tolera es la igualdad.

Por eso hoy Tania Bruguera sigue atrapada en la isla, sin perspectivas de cuáles cargos le imputarán en firme (escándalo público, al parecer), ni cuándo será su fecha de juicio, ni si algún abogado local se arriesgará a defender su caso. En realidad, no hay caso, pero la represión en el comunismo es así: un escenario creado, un escarnio hasta para los que creen en Castro (ni los Castros creen ya en sí, todo ahora es inercia de los nacionales e interés de los inversores).

En la Cuba igualitaria, bajo la bota brutal del Estado, lo único que no se tolera es la igualdad

Tania Bruguera, sin plegarse a los poderosos de esta era global, sigue definiéndose como una persona de izquierda. Pero es el totalitarismo el que no tiene espectro ni alternativas políticas. Ni para ella ni para nadie. Llámese castrismo o chavismo o bolivarianismo. Como decía Oswaldo Payá hasta que fue asesinado por el gobierno cubano el 22 de julio de 2012: las dictaduras no son de izquierda ni de derecha: son sólo dictaduras. Porque los derechos no tienen color político, ni de raza, ni de cultura. Porque la dignidad de la persona humana es un don inalienable más allá de los mercados y el Estado.

Hoy las redes sociales —no sólo cubanas— desbordan con la etiquetas #YoTambienExijo y #UnDiaParaCuba. Esperemos que más temprano que tarde —como expresó la bloguera contestataria Claudia Cadelo durante “El susurro de Tatlin #6” que pudo realizarse en aquella Habana de 2009, tan censora como la de hoy—, «la Libertad de Expresión deje de ser un performance en nuestro país».

Performance Artist the Latest Hostage of the Cuban Revolution

Orlando Luis Pardo Lazo

April 16, 2015

Cuban artist Tania Bruguera performing "Tatlin's Whisper #6" in New York.
Cuban artist Tania Bruguera performing “Tatlin’s Whisper #6” in New York. (Chicago Art Magazine)

On Monday, April 13, amid the Castro brothers’ dictatorship being given greater logistical and rhetorical support across the Americas, cities around the world joined in solidarity with the Cuban pro-democracy cause. This show of support was embodied in Cuban performance artist Tania Bruguera, the latest hostage of the ailing revolutionary regime.

Right in the middle of New York’s Times Square, and in the museums, galleries, and public spaces of San Francisco, Chicago, Rome, and Amsterdam, among other cities, dozens of artists, activists, students, critics, and art curators demonstrated peacefully against the restriction of basic personal freedoms on the Caribbean island.

It was a remake of “Tatlin’s Whisper #6“, an “arte útil” installation by Bruguera. After unveiling it during the 10th Havana Biennial Festival in March 2009, she was nearly expelled from the island, and denied entry to Cuba for several years after leaving to live in New York.

Bruguera attempted to revisit the Whisper on December 30, 2014, in Havana’s Plaza of the Revolution, but the state had apparently become even more repressive in the intervening five years: she was shut down by the police, and arrested along with participating members of the public.

As a result, the internationally renowned artist is facing a judicial process in Cuba, and has suffered countless interrogations by the political police. In a bid to prevent her from spreading her message abroad, the regime has invalidated her passport.

She was unable to return to her New York apartment, where I once had the privilege to meet her in person and listen to the dreams of this 46-year-old artist whose enthusiasm remains as strong as ever.

Hans Haacke, while reading the manifesto for Tania Bruguera in Times Square (Twinesocial)
Hans Haacke reads a manifesto for Tania Bruguera in Times Square. (Twinesocial)

The renowned Hans Haacke, Pablo Helguera, Nikki Columbus, Paul Ramírez Jonas, Ahmet Ögüt, Dread Scott, Claire Bishop, Roselee Goldberg (the founder of Performa), and even the commissioner of cultural affairs in New York, Tom Finkelpearl, attended and took part in the global performance on Monday.

The event was coordinated by Creative Time and its director, Anne Pasternak, with the support of Ai Weiwei, Cuauhtémoc Medina, the Museum of Modern Art (MoMA), and the Guggenheim, among other leading personalities and institutions in contemporary art.

But in “Tatlin’s Whisper #6,” everyone is equal, regardless whether they belong to the social elite or are just another person on the subway. The performance returns a voice to those whose voice has been stolen: participants are given one minute, and one minute only, to express themselves via megaphone or microphone in an open forum. In short, the public are given a chance to exercise their inalienable right to free expression.

It’s a very simple artistic idea. And that’s why it’s so explosive. Because in the supposedly egalitarian Cuba, under brutal state repression, equality is the only thing that is not tolerated.

That is why Bruguera is still imprisoned on the island, with no knowledge of what charges will be presented against her (although causing a “public scandal” is likely), when her trial date will be, or if a local lawyer will take the risk to defend her case.

It’s a wearily depressing set up under Cuban communism: the victim is set up, presented with false charges, and proven guilty in a show trial that’s a mockery even to those who still believe in the Castro brothers.

In the supposedly egalitarian Cuba, under brutal state repression, equality is the only thing that is not tolerated.

Bruguera, without bowing down to the mighty, still defines herself as a leftist. But her beliefs are distinct to the apolitical totalitarianism that rules her country and several others in the region, although it goes by the various names of Castroism, Chavismo, or Bolivarianismo.

As Oswaldo Payá said in the years before he was assassinated by the Cuban government on July 22, 2012, there is no distinguishing between left-wing or right-wing dictatorships; they are simply dictatorships. Because rights have no political color, or race, or culture. Because human dignity is an inalienable gift beyond the market and the state.

Social networks — not only in Cuba — are currently overflowing with the hashtags #YoTambienExijo (I Also Demand) and #UnDiaParaCuba (One Day for Cuba). As the rebellious blogger Claudia Cadelo put it back in 2009, when “Tatlin’s Whisper #6” was held in Havana, the hope is that sooner or later “freedom of expression will cease to be only a performance in our country.”

Translated by Rebeca Morla. Edited by Laurie Blair.

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