Alguien voló sobre el nido de Cuba

ALGUIEN VOLÓ SOBRE EL NIDO DE CUBA
Orlando Luis Pardo Lazo, MONDAY, DECEMBER 28, 2009

Y ya comienza la orgía de la locureta cubana de fin de año.

Gente que sale sin ropas para la calle, corriendo como niños fofos hasta resbalar y caer bajo el acoso curioso del vecindario (se lo llevan esposado en una fiana).

Un tipo con un palo que rompe a batazos los vidrios de una farmacia de Diez de Octubre (el resto de los establecimientos cierran por resolución y apenas se despachan las pastillas por una ventanilla).

Perros de pelea que desollan a una abuela y después reciben un balazo en su propio jardín (Altahabana como antesala de Bajohabana).

Turistas de la izquierda inmanente que vienen a someterme al sonsonete de su solidaridad, y a pedirme que deponga la bobería de los blogs y redacte una novela de ventas (no saben leer en cada columna un capítulo).

Disidentes borrachines que comparten su ira psico-rígida con el infantilismo del resto de nuestra pobre población (incluida nuestra profusa población penal).

La policía nerviosilla pidiendo sin cordura el carné (con cámaras panorámicas y laptops en sus modernísimos vans y camiones de importación chinesca).

Las noticias confusas del interior del país, de donde siempre llega un telefonazo prehistórico narrando cierta insólita situación: atracos de ninjas en las carreteras, trapicheo de baratijas en una tienda en divisas, intoxicación por irresponsabilidad en un policlínico provincial, destitución de un cuadro ontológico de la región… En fin, el mal.

Nada es cierto del todo y, sin embargo, nada deja de ser verdad. Es la locureta orgiástica del fin de año en la Cuba de la década cero que ya se apaga (comienzan los años diez).

¿Qué Milos Forman del ICAIC será capaz de resumir en imágenes todo este villancico de novedades sin navidad?

Suicidios de ex-militares en las iglesias, robos hollywoodenses en un almacén macronacional, fugas masivas por mar y cielo, copulaciones drogafílicas en las colinas y bosquecillos que coliman a esta ciudad: ayes y eyes-wide-fuck ante los siete pecados capitales que recapitulan la historieta trágica de nuestra Tebas post-tropical…

El Día de los Santos Inocentes devenido Diablo de los Suntuosos Inicuos.

Se acaba el mes, el año y acaso toda una época ya sin épica.

¿Qué escritor cubano tendrá el descaro de narrar todo este alef maléfico desde el estilo estólido de su impropio biopics? ¿Tienen biografía los escritores cubanos o antes deben solicitar por escrito un permiso para narrar? ¿Cómo elucubrar o tal vez lubricar los lunes lunáticos de post-revolución en el 2010? ¿Es el deleite de la ficción fulminante un delito de cara al Ministerio cubano de la Vicecultura?

Me hago el sordo. O el cínico. Al carajo. Ya conozco estos crótalos de la barbarie (yo estaba aquí a inicios de los noventa, ¿recuerdan?). No estoy para cronicarlos. Me salgo por la tangente. Mis textos tienden a no trucidar torpemente el presente: sospecho que el reino de mis demoliciones no es el fósil hoy, sino nuestro fútil futuro. Fascinación de la fustigación.

Mientras tanto, los rumores retrógrados siguen tocando con saña a mi puerta (incluso en un cruce telefónico oigo contar cuentos cruentos). Mientras tanto, mis dedos sienten corren las teclas de mi delirante Dell y el 2010 me sabe a wordzap, a sopa de palabras podridas, a zanahoria soez y espoleo estatal. Mientras tanto, pierdo cosas y cuerpos a mi alrededor. Me quedo solo después de tantos textos intentándolo intensamente.

Gracias, grotesco campo literárido cubano.

No los extraño en absoluto, no merecen ni un mendrugo de sílabas más.

Abro mis alas sin cordura y salto sobre el nido del cuco.

Soy un Nestbenmuchen natural.

Lo siento, mediocres máscaras mediáticas.

Y jódanse, porque ahora ya es mi momento (soy lo más locuaz de la locureta cubaniforme de fin de algo y comienzo de nada).

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